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México: el origen, el destino y el tránsito de miles de niños, niñas y adolescentes traficados
Por: Miriam Peña Munguía
México comparte dos fronteras, la de América del Sur y la de América del Norte, está última es considerada como una de las más dinámicas y complejas entre los países del mundo, debido a la profusa red de relaciones económicas, sociales y culturales establecidas en ambos lados de la línea divisoria. Por tanto la situación geopolítica de México como país “corredor” permite la existencia de grandes flujos migratorios circulares, colocándolo en uno de los principales ejes del tráfico internacional de personas. Esta situación da pie para que el territorio sea tomado como un campo propicio para la realización de otros delitos, como lo es la Explotación Sexual Comercial Infantil (ESCI).
Y no solo la situación geopolítica de nuestro país define la presencia de un fenómeno multifactorial como lo es la ESCI, tomemos en cuenta que la sobrepoblación, la falta de infraestructura básica para la reproducción social diaria de 97 483 412 (1) millones de habitantes, el estado de pobreza en el que se encuentran 51 millones de los cuales 3 millones (2) se encuentran en nivel de extrema pobreza, provocan la agudización de problemáticas como la marginación, la inseguridad, la desintegración familiar y la violencia generalizada.
En nuestro país son 43, 136, 886 (3) las personas menores de edad, que viven su infancia bajo este panorama.
Esta cifra es muy significativa ya que revela dos cosas, la primera, que casi la mitad de la población mexicana es menor y la segunda que es urgente implementar acciones que respondan a los problemas que trae consigo esta dinámica poblacional, ya que como mencionan algunas investigaciones es necesario reconocer que los niños, niñas y adolescentes sufren mayor victimización que los adultos.
En este tenor, la agresión, la violación, el abuso (físico, sexual o emocional) el secuestro, el robo, la negligencia y el descuido son solo algunas de las muchas las formas en las que los menores son convertidos en víctimas. Por lo que estas circunstancias los orillan a ser presas fáciles de redes de narcotráfico así como de pornografía y prostitución infantil, aumentado cada vez más su vulnerabilidad para sufrir otras agresiones contra sus derechos fundamentales.
Una de las violaciones más graves a estos derechos es precisamente la ESCI que no respeta raza, edad, genero, clase social ni mucho menos fronteras, se trata de una actividad que es considerada un delito en el mundo entero y que en los últimos años se ha acrecentado considerablemente en nuestro país.
De acuerdo al Estado Mundial de la Infancia 2005, realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), existen alrededor de 2 millones de niños y niñas que están siendo explotados sexualmente en el mundo y al menos en México las últimas estimaciones han situado aproximadamente a 20,000 víctimas, aseverándose que “... todas las entidades federativas se encuentran involucradas en diversos actos de explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años...” (EDIAC 2002)
En este sentido, es importante señalar que aunque existan esfuerzos por reflejar la magnitud de la problemática, es imposible contar con un número exacto de víctimas, ya que al ser una actividad clandestina generalmente a los menores se les aísla y oculta, situación que imposibilita en gran manera tanto la implementación de modelos preventivos como la atención oportuna y por supuesto el empleo de los mecanismos existentes de denuncia.
La pornografía, la prostitución, el tráfico de menores con fines sexuales y el turismo sexual son las cuatro de las modalidades de la ESCI, que hoy por hoy lastiman la trayectoria de muchos niños, niñas y adolescentes mexicanos que merecen ser protegidos y contar con mejores alternativas para un desarrollo sano y armónico con su medio ambiente tal como lo establece la Convención sobre los derechos del Niño. (UNICEF 1989).En este sentido el tema del tráfico de personas ha cobrado gran relevancia en nuestro país, las enormes redes de organizaciones delictivas y de poder nacionales y trasnacionales son las que se benefician por la comercialización de menores, actividad que solo es superada por el comercio de drogas y armas en el nivel de ganancias.
El mapa del tráfico de personas menores con fines de explotación sexual comercial es alarmante según datos del Centro de Búsqueda Nacional de Niños Desaparecidos de las 100 mil niñas y niños perdidos en México, el 20 por ciento jamás son localizados, las situaciones que median son el engaño, el secuestro, la fuerza y por supuesto el descuido o distracción de los familiares responsables de su cuidado.
Los Estados de como Chiapas y Oaxaca, Sonora, Baja California y Tamaulipas entre otros, son los que presentan mayores índices en la comisión de estos delitos.
De nuestro esfuerzo para prevenir y hacer visible la existencia de ésta problemática, solo resta que de todos y cada uno de los que creemos y estamos convencidos de que la inocencia de los niños, niñas y adolescentes no debe ser lastimada, forjemos en nuestra familia, nuestra comunidad y país una cultura de cero tolerancia ante la explotación sexual comercial infantil.
Con este artículo los invito a reflexionar que con una terapia psicológica, un encarcelamiento, una cadena perpetua o una pena de muerte jamás resarcirán un daño provocado a un menor, por lo que aunque la prevención no se refleje en acciones inmediatas, es el único medio para acabar con este tipo de prácticas tan despreciables.
¡¡¡INVESTIGUEMOS, INFORMEMOS Y LUCHEMOS EN CONTRA DE ESTA PRÁCTICA TAN INDIGNANTE PARA TODA LA HUMANIDAD!!!
(1) www.cuentame.inegi.gob.mx/poblacion/habitantes.asp
(2) www.diariodemexico.com.mx/?module=displaystory&story_id=34470&format=html
(3) www.unicef.org/spanish/infobicountry/mexico.html
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